En la Fiesta del Primero de Mayo, la HOAC de Murcia alza su voz junto a tantas personas trabajadoras que sostienen la vida en nuestra Región. En los campos e invernaderos del Campo de Cartagena, Mazarrón o el Guadalentín; en los almacenes de manipulado de fruta, en la hostelería que nunca descansa, en los cuidados que siguen siendo invisibles, en los barrios donde la precariedad se nota más que las estadísticas, en la industria, en los servicios públicos…

Aquí, como en toda España, el trabajo sigue siendo para muchas personas un territorio de incertidumbre, precariedad y desigualdad:

  • Jóvenes que encadenan contratos breves y salarios que no permiten emanciparse y construir un futuro.
  • Mujeres que continúan soportando la brecha salarial y la carga de los cuidados.
  • Inmigrantes que sostienen sectores enteros mientras siguen siendo las personas más vulnerables.

Realidad evitable

Esta realidad no es inevitable, ni natural, ni justa. Desde una tradición que inspira a muchos movimientos sociales, recordamos la opción de Jesús de Nazaret por los trabajadores y las trabajadoras pobres, por quienes cargan el peso del día y el calor. Su mirada dignificadora nos recuerda que ninguna economía es legítima si deja atrás a quienes hacen posible la vida. Su mensaje sigue siendo una llamada a poner en el centro a la persona, no al beneficio.

Apostamos por una invitación a la esperanza. Porque en nuestra tierra también crecen semillas de futuro: jóvenes que se organizan; mujeres que reclaman igualdad real; inmigrantes que construyen comunidad junto a la perspectiva de la regularización; sindicatos y colectivos que defienden derechos; empresas que apuestan por la dignidad laboral; barrios que no renuncian a cuidarse.

Esperanza a tope

La esperanza no es ingenuidad. Es la certeza de que cuando las personas trabajadoras nos  unimos, dialogamos y nos apoyamos, la sociedad avanza. Es la convicción de que el trabajo puede ser fuente de vida y no de agotamiento. Es la fuerza que nos empuja a construir una Región de Murcia más justa, más igualitaria y humana, en la que la persona trabajadora debe estar en el centro.

Este Primero de Mayo levantamos la voz para decir: Hay esperanza. Hay alternativas. Y las construiremos juntos y juntas. Que nadie quede atrás. Que el futuro del trabajo en nuestra Región será digno si lo edificamos desde la justicia social, la solidaridad y el cuidado mutuo.