Orar en el Mundo Obrero

Cada semana (los lunes a mediodía) ofrecemos en esta página un material elaborado para ayudar a la oración, desde unas claves específicas, esto es, desde la realidad del Mundo Obrero. El material “Orar en el mundo obrero” tiene una extensión que puede parecer excesiva, sobre todo si se quiere ‘hacer’ en un día.  La intención es que el material ayude a la oración de toda la semana.

Aquí encontrarás este material para que lo descargues en formato PDF, con la fecha del domingo que acaba la semana.

Orar desde el mundo obrero (Cuaresma 1)

2012_02_19_Orar en el mundo obrero (T O 7)

2012_02_12_Orar en el mundo obrero (T O 6)

 

 

2012_02_05_Orar en el mundo obrero (T O 5)

 

2012_01_29_Orar en el mundo obrero (T O 4)

 

Las pistas para poder utilizar este material son las siguientes:

El primer día:

Puestos en presencia de Jesús, sintiéndome responsable de mis hermanos del mundo obrero, Oro el Ver junto con la “poesía” que le acompaña. Luego, en diálogo con Jesús, voy componiendo mi propio ver (el de mi propio mundo, el de mi lugar de compromiso, etc.) y mi propia respuesta-poética (o me sirvo de la del material). Termino orando por el mundo obrero, la Iglesia, mis compañeros o compañeras, por ciertas personas… ofreciendo mi vida por ellos. Para lo cual puedo ayudarme de la Oración a Jesús obrero, rezada en primera persona.

Segundo día:

Puesto en presencia de Jesús, sintiéndome responsable de mis hermanos/as del mundo obrero, Oro el Evangelio. Porque es lo más importante de todo el material, he de poner todos mis sentidos y mi esfuerzo para comprenderlo, y pedir con todas mis fuerzas el don de una tierra buena, de un corazón trabajado, para que este evangelio, comprendido, vaya fructificando en mí según mi capacidad.

La exégesis (lectura con lápiz) quiere ser una ayuda para ello. Se trata de “comprender” lo que dice el evangelio: subrayo lo que entiendo, pongo interrogantes a lo que  me resulta oscuro o no comparto; admiración a lo que ya estoy viviendo; doble subrayado a lo que no estoy  viviendo; otro signo cualquiera para las llamadas a cambiar que descubro…  (En medio de este esfuerzo, levanto los ojos a Jesús, descanso en él; luego vuelvo al trabajo comprensivo). Vuelvo a leer el evangelio para ver si su lectura hacer resonar en mí lo descubierto. Pido a Jesús que me dé una verdadera comprensión de su evangelio.

Este trabajo puede requerir el tiempo de oración de dos días. Como saben los agricultores de antes, la preparación del campo y la siembra requieren bastante sudor.  No menos lo requiere la preparación y siembra de la palabra de Jesús.

Tercer día (o cuarto):

Puesto en presencia de Jesús, sintiéndome responsable de mis hermanos del mundo obrero, Oro el Salmo. Se trata de ir incorporando a nuestra oración las claves de nuestros hermanos de fe, los salmistas, maestros de relación orante ante Dios. ¿Qué he descubierto en este salmo que he de incorporar a mi oración? Después de haberlo trabajado (con ayuda de las explicaciones), lo leo sin prisas, como oración propia dirigida a Dios.

Cuarto día (o quinto):

Puesto en presencia de Jesús, sintiéndome responsable de mis hermanos del mundo obrero, Oro con la poesía y el resto del material. Pero sobre todo, voy dialogando con Jesús aquello que he ido descubriendo y que quiero incorporar a mi vida, a mi actuar, a la HOAC, al lugar de mi compromiso… Lo que deseo que vaya descubriendo el Mundo Obrero; lo que deseo para mi comunidad parroquial… Repaso el Ver…

Quinto día (sexto):

Puesto en presencia de Jesús, sintiéndome responsable de mis hermanos del mundo obrero, Oro con Jesús: Me pongo en claro a mí mismo lo que he ido orando a lo largo de la semana. Lo que he ido descubriendo.

  • ¿Qué conversión me pides, Jesús?
  • ¿Qué quieres que haga?
  • ¿A qué estoy dispuesto con tu ayuda?

Hablo con él, como un amigo habla con su amigo, como un discípulo con su maestro, como Pedro con Jesús.
A lo largo de esta semana intensa, seguro que la alegría, el pesar, la acción de gracias, la petición de perdón, la alabanza, etc. habrán visitado nuestro corazón.  Y sobre todo, nos quedará el encuentro íntimo con Jesús, su enseñanza, sus llamadas, su apoyo, su perdón…

 

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