I domingo de Adviento, 27-11-2022

Isaías 2, 1-5; Salmo 121; Romanos 13, 11-14a; Mateo 24, 37-44

Con alegría vamos a la casa del Señor, decimos en el salmo 121, con
alegría celebrábamos el pasado fin de semana la fiesta de Cristo Rey, con
alegría comenzamos este tiempo de Adviento, con alegría nos disponemos a
celebrar la Navidad, la venida de Jesús a nuestro encuentro.
Para prepararnos necesitamos estar atentos, vigilantes, dispuestos a
ver, reconocer, actuar, responder con prontitud y eficacia a las necesidades
y situaciones que se nos presentan.
Ante la guerra, la violencia, el odio, responder siempre con la paz, el
amor, el trabajo sencillo, humilde, que nos permita convertir las espadas en
arados y las lanzas en podaderas. Actuar ante todas las situaciones adversas
tal y como lo haría Cristo, siendo así testigos de Él en nuestro mundo, en el
aquí y ahora que estamos viviendo.
Dios viene a nuestras vidas, a nuestro encuentro, como un día vino en
carne mortal. Para reconocerlo, verlo, sentirlo a nuestro lado, tenemos que
despertarnos, estar vigilantes, estar atentos.


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